sábado, 12 de enero de 2013

VÍSPERAS DE ELECCIONES Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA NUEVA DEMOCRACIA



El 17 de febrero de 2013, quienes habitamos en el Ecuador estamos convocados a expresar nuestra voluntad respecto al presente y al futuro permanente de nuestro país, debemos, pues, decidir si queremos continuar con un proceso político iniciado hace 6 años, o definitivamente queremos un nuevo cambio radical (quizás hasta quisiéramos regresar a lo de antes).

Ante ésta situación es necesario que hagamos un alto y dediquemos un tiempito a pensar cuál es la relación personal que tenemos con el estado y cuál nuestra relación social y comunitaria, desde donde pensamos que el estado debe responder a las necesidades que yo requiero para desarrollarme y cómo éstas están vinculadas con las necesidades de los demás.

Entonces, cabe preguntarse... más allá de pseudo ideologías políticas, ¿cómo debemos vincular esas necesidades individuales y colectivas, con la conformación de un estado? ¿Qué significa ese estado? ¿Cómo y desde dónde vamos a ejercer el poder que nos corresponde como ciudadanos? ¿Qué debemos entender por ciudadanos en el siglo XXI?

Parece que la cosa es un poco más complicada de lo que aparenta en un principio, cuando la necesidad de apremia a elegir entre uno u otro candidato,en quedarnos en su mega propuesta mediática o ir más allá hacia conocer si su propuesta en verdad va con mis intereses personales y colectivos y no pretende disminuirme como persona.

Voy a partir de un primer hecho, que ha sido lo último que he topado, y espero que en las próximas semanas tener un pequeño análisis de las cuestiones planteadas alrededor de este punto de partida, que es para mí la razón de ser de la política, la persona.

Aunque muchos filósofos dan cuenta a la política como una actividad esencialmente humana y que a acompañado  por ende, a lo largo de la historia de la humanidad, ésta (la política) ha sido tratada como la peor basura producida por el hombre, quizás hasta mucho peor que la guerra, conceptualmente hablando.

para mi, en esta primera reflexión del 2013, lo que quiero invitar a pensar es como la persona está o no involucrada en los intereses y en el quehacer político que se refleja ahora en las campañas, o simplemente el ser humano, éste de carne y hueso, tú, yo y todos los demás con nombre y apellido somos, para aquellos otros, los candidatos, tan importantes por lo que somos, o simplemente por sumar un voto que se deposita en una urna vacía y silenciosa, que guarda en su vientre el verdadero pensar de todos nosotros.