Hoy el Ecuador debería estar pensando seriamente en la elección que debe tomar con el fin de avanzar en el desarrollo integral de los pueblos, de los habitantes, de las personas.
Sin embargo, la campaña política vivida en el último trimestre se sumió en una gran discusión de valorar negativamente al gobierno actual por parte de todos los demás candidatos y una extremada valoración positiva por los aliados y por el movimiento gobernante.
Se ha utilizado el símil de Venezuela y el chavismo, no hablan del fracaso del post chavismo en manos de Maduro ni tampoco de la oportunidad que el rumbo político del Ecuador de un paso distinto a la ecuatoriana recogiendo ese ejemplo.
El candidato opositor no habla de su plan de gobierno abiertamente privatizador ni de los riesgos que existen que miles y miles de ecuatorianos y extranjeros en estas tierras se queden sin acceso a derechos básicos como la salud y la educación.
El candidato gobiernista propone cambios que re orienten las políticas sociales pero no habla del criterio economicista y extractivista de su candidato a vicepresidente.
Unos insultan .... otros también.
Quizás, siguiendo la teoría de juego de tronos lo mejor será cortarles las cabezas y buscarse un nuevo rey o reina con poderes mágicos. Quien sabe si sometidos nos va mejor ya que pensar democráticamente se ha hecho imposible sin recurrir al insulto.
Ojala el Ecuador hoy se ponga realmente la camiseta de denunciar y no ser parte de la corrupción, de fiscalizar la falta de compromiso o el retroceso en el ejercicio de derechos humanos, de ser capaces de, si es necesario ir más allá de lo legal para alcanzar lo legítimo.
No votemos por revancha sino pensando que es lo que se merecen todos y todas y que oportunidades hay con uno y otro candidato.