Para cerrar este año 2014, Latinoamérica y particularmente el Ecuador han vivido intensamente los procesos "revolucionarios" y la profundización de los gobiernos, es decir de sus políticas de radicalización para logar una mayor fuerza en la estatización que permita, aparentemente, alcanzar la ejecución de dichas políticas públicas que concretan el ideal del Buen Vivir planteado por esta nueva corriente política.
El Presidente Correa ha iniciado una campaña que busca fortalecer al gobierno frente a la ciudadanía, y para ello en uso del poder mediático, principalmente, que ha consolidado, ha puesto en tela de duda las acciones de sus retractores, sin importar su línea ideológica, incluso llegando a la ridiculización de los mismos.
La lectura que se hace del gobierno de Correa referente a su posición ideológica en la banda de la política ecuatoriana ha ido cambiando basado en el fortalecmiento de las políticas extractivistas frente a las políticas sociales con las que habría arrancado la Revolución Ciudadana, y la búsqueda incesante de la restricción de derechos a grupos moralmente descalificados, como el caso de los homosexuales, lesbianas, transexuales, o a quienes propugnan corrientes de género alternativas que buscan un nuevo paradigma en el rol social de la mujer.
En ese marco, desde una poder estatal conglomerado y quien ejerce el mandato es líder indiscutible del proceso también líder del disminuido movimiento político que representa, frente a la falta de espacios para la emergencia de movimientos o partidos políticos críticos desde la misma línea teórica que puedan proponer como un re-cambio, por un lado, y por otro, una derecha capitalista sin piso político nos enfrenta a un escenario político que desde la teoría política podría acercarse al denominado partido único, a pesar de que MPAIS no es partido formalmente constituido.
Por otro lado, características de la democracia propias del país que queremos y propuestas en la Constitución de Montecristi, como la alternabilidad, la libertad de expresión y la capacidad de protesta social son ahora blanco de una propuesta de reforma del documento fundador del estado, y por ende brindando una cancha distinta para el juego democrático electoral en el próximo 2017.
Entonces, cabe preguntarse ¿caminamos hacia una democracia?, ¿qué tipo de democracia se está construyendo en el Ecuador y en Latinoamérica?
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