martes, 25 de julio de 2017

Amistad un camino de construcción

En estas últimas semanas he vivido una situación complicada,  y se vuelve complicada porque una relación cambió de repente sin yo enterarme las razones de ello.

Esta situación me ha llevado a pensar en la máxima de Loyola en relación a la propia felicidad, "que las cosas que te acercan a la felicidad deben estar cerca,  y aquellas que te alejan deben ser desechadas".

Entonces he decidido que en vez de darle miles de vueltas a las razones, imaginarme situaciones o dichos que pudieron haber provocado ese cambio y por último sentirme culpable de algo de lo que no soy, simplemente respirar y dejar pasar... lo que tiene que alejarse que se vaya sin hacer más daño.

Una verdadera amistad se funda en el amor profundo por la otra persona más allá de posiciones políticas, económicas y sociales, una verdadera amistad se funda en el principio de confianza mutua y capacidad de diálogo,  en el respeto y la construcción continua. Sin ello, no hay amistad.

La amistad es una hermandad querida, es aquella que te mueve a preocuparte por el otro o la otra por lo que está viviendo, que es capaz de ser feliz con las cosas que te hacen feliz, y está dispuesto y disponible para llorar, sufrir y resolver en momentos de problemas.

La amistad no demanda, no impone, no condiciona, al menos así la vivo yo y la entiendo ... así ofrezco mi amistad por eso no todos son amigos.

De ahí que estos momentos donde las cosas cambian sin que uno pueda entender se vuelven difíciles de comprender y procesar y mejor dejar pasar asumiendo el error de haber creído que había amistad dónde no la hay.

Celebremos la vida que es corta. Celebremos con alegría y que las tristezas no nublen el paisaje de la amistad.

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